Finlandia va a apagar una línea de fibra óptica que entra en Rusia. Fingrid, el operador estatal de la red eléctrica finlandesa, no renovará el alquiler del cable cuando expire a finales de 2026 y dejará de mantener desde 2027 las torres transfronterizas de las que cuelga la fibra. El enlace de fibra Finlandia - Rusia ha sobrevivido cuatro años al comercio eléctrico para el que se construyó, y su cierre se ha contado en Rusia como el momento en que Europa desconecta al país. Las cifras dicen algo más estrecho.
Qué comunicó realmente Fingrid a los operadores rusos
La historia arrancó el 29 de julio de 2026, cuando Kommersant, citando fuentes del mercado ruso de telecomunicaciones, informó de que Fingrid había avisado a los operadores del fin del mantenimiento de las torres desde 2027. Según ese relato el plan es directo: se corta el cable y se desmontan las torres. La explicación de la propia Fingrid es económica, no política. Rusia dejó de suministrar electricidad a Finlandia en 2022, las líneas no transportan nada desde entonces y mantener torres de acero solo para que la fibra de otro tenga dónde apoyarse dejó de tener sentido.
Rosseti, el operador de red del lado ruso, confirmó la situación de partida: la línea de 400 kV entre Vyborg y Finlandia funciona en modo limitado desde hace años y ya no se usa para transportar electricidad. Antes de la parada, Fingrid operaba cinco líneas transfronterizas, tres de 400 kV y dos de 110 kV, que solo en 2021 llevaron 9,1 teravatios hora a Finlandia. Ese comercio ya no existe. La fibra era lo último vivo en el trazado.
El enlace de fibra Finlandia - Rusia y la cifra del 70 por ciento
En la cobertura se soldaron dos cifras distintas. La primera: hasta el 30 por ciento de todas las líneas de comunicación entre Rusia y Finlandia van por esas torres eléctricas. La segunda: desde 2022, entre el 60 y el 70 por ciento del tráfico exterior de internet de Rusia transita por Finlandia en total, por todas las rutas, no solo por las montadas en torres. Los titulares que fundieron ambas en "Finlandia corta el 60-70 por ciento del internet ruso" describen algo que no está ocurriendo.
La versión de Fingrid es todavía más acotada. A la radiotelevisión pública finlandesa Yle, la compañía explicó que se ve afectada una única línea de fibra alquilada, no el haz descrito por la prensa rusa, y que su cierre difícilmente tendrá un efecto significativo en las telecomunicaciones entre ambos países. The Record recogió la misma posición: el impacto sobre la conectividad es, en palabras de Fingrid, muy limitado.
Por dónde irá el tráfico
Los operadores rusos dijeron a Kommersant que ya negocian rutas alternativas y disponen de capacidad de reserva por otros caminos: por Bielorrusia, por los países bálticos y por los sistemas de cable submarino del mar Báltico. Los expertos citados en ese mismo informe no esperan un golpe serio para los abonados corrientes. La salvedad es regional. Si la capacidad perdida no se sustituye del todo, los usuarios del noroeste y de la parte europea de Rusia pueden ver más latencia y un acceso degradado a los recursos europeos. Es exactamente el público que ya encamina su tráfico por puntos de salida europeos cuando los bloqueos internos hacen poco fiable el acceso directo.
Por qué internet colgaba de una línea eléctrica
La fibra tendida sobre torres de alta tensión es infraestructura estándar, no una improvisación. Los operadores de red integran cable óptico en sus propias líneas para vigilar el sistema y alquilan las fibras libres a las telecos, que obtienen un corredor listo a través de terreno difícil sin abrir zanjas ni montar su propio paso fronterizo. El montaje es barato e invisible mientras la línea que lo sostiene siga viva. Cuando deja de circular la electricidad, las torres pasan a ser un coste sin ingresos y los datos que viajan por ellas se quedan sin casero.
Una frontera cada vez más delgada
El cable encaja en un endurecimiento más amplio. Finlandia entró en la OTAN tras la invasión de 2022, su servicio de seguridad describe desde entonces a Rusia como hostil y el mar Báltico ha visto una racha de daños en cables submarinos y gasoductos. En paralelo, Rusia lleva años estrechando su propia conexión desde dentro: inspección profunda de paquetes desplegada por todo el país, ralentizaciones y bloqueos que han convertido las herramientas de evasión en un producto de masas, como contamos cuando Moscú gastó millones en nuevo equipamiento de filtrado y las descargas de VPN se multiplicaron por catorce. Días antes de la noticia de la fibra, el Estado incluyó al fundador de Telegram en su registro de terroristas. Capacidad externa que se encoge mientras crece el filtrado interno es la misma presión llegando por dos lados.