Alemania refuerza la vigilancia interior: el servicio exterior podrá actuar dentro del país
El 12 de agosto de 2026 el gobierno alemán aprobó un paquete de más de 700 páginas que reescribe lo que pueden hacer los servicios de inteligencia del país. En la cancillería lo llaman la reforma más amplia de los servicios desde su creación. El servicio exterior obtiene margen para actuar dentro del país, ambos servicios reciben inteligencia artificial para analizar grandes volúmenes y el derecho a intervenir ante una amenaza en lugar de solo informar de ella, y los órganos de control se rehacen en la misma ley. El Bundestag todavía debe aprobarlo.
Qué ganan los servicios
El paquete lo presentó el ministro del Interior Alexander Dobrindt. Amplía la recogida y conservación de datos, permite el análisis automatizado de grandes conjuntos y deja que los servicios pasen de observar una amenaza a intervenir en ella: frustrar un sabotaje, responder a una operación informática. El BND, el servicio de inteligencia exterior, podría actuar contra objetivos dentro del país, y en Alemania eso no es un detalle técnico.
Algunos de los poderes más afilados no están escritos en el texto de la ley. La organización de derechos civiles Gesellschaft für Freiheitsrechte señala que solo la exposición de motivos deja claro que también se incluyen los troyanos estatales y los registros remotos de dispositivos. El exdirector ministerial de Justicia Peter Schantz apunta otro: el cotejo biométrico a escala de internet, una competencia lo bastante amplia como para servirse de buscadores faciales comerciales del tipo Clearview.
Qué pierde el control
Cómo funcionaba
- La comisión G10 autorizaba la interceptación de comunicaciones
- El delegado federal de protección de datos supervisaba los servicios
- Las inspecciones podían ser por sorpresa
Qué se plantea
- Los poderes pasan a un nuevo consejo de control independiente
- El delegado pierde competencia en enero de 2027
- Los objetivos de inspección se anuncian con dos años de antelación
Lo más difícil de justificar es el hueco del medio. El delegado deja de supervisar los servicios en enero de 2027 y el nuevo consejo no aceptará quejas ciudadanas hasta 2029. El primer informe público sobre el uso de los nuevos poderes se espera en 2031 y cubrirá los años 2028 a 2030. Las excepciones a la ley de libertad de información se amplían a todos los organismos federales que reciban datos de los servicios.
Una mezcla desequilibrada y peligrosa: los poderes crecen y las protecciones que los rodean se debilitan.
Ulrich Kelber, exdelegado federal de protección de datosPor qué la discusión va tanto de historia como de tecnología
Alemania mantiene separadas a propósito a la policía y a los servicios de inteligencia. La regla viene del orden de posguerra y existe porque un Estado en el que un mismo órgano reúne secretos y detiene personas ya existió aquí. De ahí la reacción ante un papel interior del servicio exterior: en el parlamento la crítica fue desde los liberales del FDP, que lo ven históricamente problemático, hasta la izquierda, que mencionó directamente a la Gestapo, mientras los Verdes avisaban de que no habrá cheque en blanco.
Las objeciones técnicas apuntan igual. En los escritos presentados se sostiene que el umbral para vigilar está demasiado bajo, hasta el punto de que pegar carteles o arrancarlos podría justificar medidas serias, y que un servicio autorizado a lanzar operaciones de forma automática, dejando la decisión a una inteligencia artificial, ya no es la misma administración que redacta informes.
Cuando el cifrado se convierte en señal
Una línea de esos escritos merece leerse dos veces. Con los criterios propuestos, la higiene normal de un periodista o un abogado, un disco cifrado, un correo cifrado, puede sumar a la sospecha. Eso invierte la lógica de la privacidad: una VPN, el cifrado del disco o un mensajero seguro son lo que usa una persona cuidadosa precisamente porque debería usarlo todo el mundo. Una ley que lee el cuidado como bandera roja acaba apuntando a quienes más tienen que proteger.
Hay un segundo efecto. Un servicio autorizado a explotar fallos de software tiene motivos para no comunicarlos, y un fallo no comunicado queda abierto también para todos los demás, incluidos los atacantes contra los que ese mismo servicio trabaja.
Qué viene ahora
La decisión del gabinete abre el camino parlamentario, no lo cierra. El paquete va al Bundestag, donde los socios de la coalición ya han puesto condiciones, y recibirá recursos constitucionales en cuanto entre en vigor: el tribunal constitucional alemán ya ha anulado competencias de inteligencia, entre ellas la vigilancia de extranjeros en el extranjero. Lo que conviene mirar no es la retórica sobre amenazas, en la que todos coinciden, sino las dos cifras discretas de arriba, 2027 y 2029, y si alguien cierra el hueco entre ellas.
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• New laws for German spies: Governments wants more powers for its secret services - Matthias Monroy