El Reino Unido traslada el control de las fotos al propio móvil
El 8 de septiembre la ministra británica de Cultura anunció en el Parlamento que el país legislará para que nadie menor de 18 años pueda hacer, ver ni enviar una foto de desnudo desde un móvil o una tableta. Al día siguiente el gobierno publicó los detalles. Lo importante está en dónde se hace la comprobación: no en una web ni en una aplicación, sino dentro del propio dispositivo, activada por defecto y con una única salida, la verificación de edad.
En resumen
- El gobierno británico presentará una ley que obligará a los fabricantes a integrar el bloqueo de imágenes de desnudos en móviles y tabletas.
- El bloqueo debe abarcar todo el dispositivo, incluidas la cámara y las aplicaciones de terceros, y venir activado por defecto.
- Solo hay una forma de desactivarlo: demostrar mediante verificación de edad que el usuario es adulto.
- Apple y Google tuvieron tres meses desde el 8 de junio para hacerlo por su cuenta. El gobierno reconoce avances, pero los considera cortos.
Qué se anunció exactamente
Lisa Nandy, secretaria de Estado de Digital, Cultura, Medios y Deporte, compareció ante la Cámara de los Comunes el 8 de septiembre. El ministerio publicó la nota de prensa el 9 de septiembre, con declaraciones del primer ministro Andy Burnham y de Satvir Kaur, ministra para la protección frente a la violencia contra mujeres y niñas.
El texto de la ley todavía no existe. Lo que el gobierno publicó son los principios sobre los que se redactará, y son lo bastante concretos como para valorarlos:
- Debe ser imposible que un menor de 18 años haga, vea o envíe imágenes de desnudos, y el bloqueo tiene que aplicarse a todas las funciones del dispositivo, incluidas la cámara y las aplicaciones de terceros.
- Los filtros de detección de desnudos deben venir activados por defecto, para que ningún padre tenga que buscar un ajuste.
- La única vía para hacer, ver o enviar esas imágenes es superar una verificación de edad sólida que acredite la mayoría de edad.
En paralelo avanza una segunda línea. El gobierno quiere obligar también a las aplicaciones que usan los menores a impedir el acceso a desnudos y su reenvío, y está definiendo qué norma hace falta para ello. La idea es que cambie toda la cadena a la vez y no una capa cada vez.
Por qué no es la verificación de edad que ya conoce
El Reino Unido ya aplica verificación de edad en sitios para adultos con la Online Safety Act, y el patrón es conocido: comprueba el servicio, la comprobación va atada a su conexión y a su cuenta, y si el servicio se equivoca de país todo se cae. Es un control situado en el extremo lejano del cable.
Este se sitúa en el extremo cercano. Una norma que abarca la cámara y las aplicaciones de terceros no puede hacerla cumplir ni una web ni un mensajero, porque ninguno de los dos manda sobre la cámara. Solo puede hacerlo el sistema operativo, y eso significa que el análisis ocurre en el propio terminal, sobre la imagen, antes de que salga a ningún sitio. En un mensajero con cifrado de extremo a extremo tampoco hay otro punto posible: una vez cifrada la foto, nadie más adelante la ve, y en eso consiste el diseño.
La parte que alcanza a los adultos
Relea el tercer principio. El filtro está activado para todos por defecto y la salida es la verificación de edad. Ese es el mecanismo por el que una política pensada para menores acaba recayendo sobre toda la población: para usar la propia cámara sin un clasificador de desnudos por medio hay que demostrarle al teléfono que uno es adulto.
Esta objeción ya la plantearon los grupos de derechos digitales en junio, cuando el plan se presentó por primera vez a la industria, y no ha cambiado desde entonces. Silkie Carlo, directora de Big Brother Watch, sostiene que el enfoque no toca las causas del daño en línea y termina en otro sitio.
Esto solo acabará en comprobaciones de identidad para toda la población, únicamente para poder usar nuestros móviles, tabletas y portátiles.
Silkie Carlo, directora de Big Brother Watch, citada por TechRadar en junio de 2026
Carlo añade que un mecanismo de detección dentro de cada terminal es una capacidad ya montada, y las capacidades acaban reutilizándose. Signal publicó por esas fechas una carta abierta en la que calificó la exigencia de distópica y escribió que la vigilancia no es seguridad. Open Rights Group lo formuló de manera más concreta: los adultos pasarán por puestos de control de identidad digital para usar aparatos que ya son suyos.
Nada de esto responde a las cifras que puso el gobierno sobre la mesa, y esas cifras no son retóricas. La Internet Watch Foundation registró en seis meses más avisos de sextorsión que en todo 2025 y afirma que el 91% del material de abuso que recibe lo produjeron los propios menores. Las dos cosas son ciertas a la vez: el daño es real y crece, y la solución descrita entrega a cada dispositivo del país un clasificador de contenidos y a cada adulto una comprobación de identidad.
Qué pinta aquí una VPN
Nada, y esa es la respuesta honesta. Una VPN cambia la ruta del tráfico y la dirección que ve el otro extremo. No cambia lo que hace su teléfono con una foto antes de que esa foto se convierta en tráfico. Todo lo que sirve contra un bloqueo geográfico es irrelevante frente a una comprobación que se ejecuta localmente sobre la imagen. Conviene decirlo claro, porque el reflejo de recurrir a una VPN cada vez que un país aprueba una ley de internet aquí no funciona.
Qué viene ahora
- El gobierno da a Apple y Google tres meses para implantar protecciones en el dispositivo de forma voluntaria.
- Nandy dice al Parlamento que los compromisos recibidos son un paso adelante, pero no están a la altura del problema.
- El ministerio confirma que presentará una ley sobre protecciones en el dispositivo.
- El texto llega al Parlamento. El gobierno promete que cuanto antes, aunque admite que redactarlo es complejo.
El anuncio incluye una cláusula de salida, y es deliberada: si las empresas implantan soluciones técnicas que funcionen mientras se redacta el texto, el gobierno reconsiderará si la ley es necesaria. Parte de eso Apple ya lo entrega. Su función Communication Safety analiza imágenes directamente en el dispositivo, y este año se le sumó una verificación de edad a nivel de sistema operativo. La propia Nandy destacó en su intervención que ambas compañías han pasado a bloquear las imágenes de desnudos en dispositivos de menores en lugar de difuminarlas. La ley apunta a la cobertura: la cámara en sí y las aplicaciones que no son del fabricante.