Los mejores correos que no piden número de teléfono ni datos personales
Encontrar un correo que no pida el teléfono es fácil. Tuta, Posteo y Mailbox permiten registrarse sin número, sin nombre y sin dirección, y Posteo incluso acepta el pago en efectivo enviado por correo postal. Lo difícil es entender qué se gana con eso, porque registrarse de forma anónima y seguir siéndolo después son dos cosas distintas.
El punto de partida son los servicios habituales. La ayuda de Google dice que «antes de crear una cuenta o iniciar sesión, a veces se requiere la verificación por teléfono para confirmar que eres una persona real». Tuta sostiene lo contrario: «cuando creas una cuenta gratuita de Tutanota solo almacenamos la dirección de correo, nada más». Posteo lo escribe sin rodeos: «no tienes que introducir ningún dato personal durante el registro, como el nombre o la dirección».
Quién no pide el número
Destacan cuatro servicios, y se diferencian más de lo que sugieren sus páginas comerciales.
| Servicio | Sin teléfono | Sin segundo buzón | IP oculta | Gratis | Jurisdicción |
|---|---|---|---|---|---|
| Tuta | sí | sí | sí | sí | Alemania |
| Posteo | sí | sí | sí | 1 euro al mes | Alemania |
| mailbox.org | sí | sí | sí | de pago | Alemania |
| Proton Mail | a veces SMS | a veces | sin registros por defecto | sí | Suiza |
| Mailfence | sí | exige dirección externa | registra IP | sí | Bélgica |
| Gmail | a veces obligatorio | dirección de recuperación | no consta | sí | EE. UU. |
Tuta es el único servicio en el que coinciden plan gratuito, ausencia de teléfono y cabeceras limpias. La empresa afirma que «elimina las direcciones IP de los correos anónimos enviados y recibidos», y la contraseña se restablece con un código de recuperación de 64 caracteres en lugar de un número. Ese código es justo lo que la gente olvida anotar.
Posteo y mailbox.org son de pago. Aquí no es un inconveniente, porque ambos aceptan pago anónimo en efectivo por correo postal, así el rastro del dinero nunca se convierte en rastro de identidad. Posteo declara que sus mensajes salientes «no contienen ni tu dirección IP local ni la pública», y mailbox.org promete «cabeceras anonimizadas sin información sobre direcciones IP ni software utilizado».
Mailfence es la excepción. No pide teléfono, pero su política de privacidad indica que para la activación hace falta «una dirección de correo externa», y que recoge «direcciones IP, identificadores de mensaje, direcciones de remitente y destinatario, asuntos, versiones de navegador, países y marcas de tiempo». Esa dirección externa es precisamente lo que conduce hasta ti. La mensajería va por el mismo camino: Signal está construyendo el registro sin número como un Signal Login de pago.
La trampa está en la verificación y la recuperación
Registrarse por Tor o con VPN suele cambiar las reglas. Tuta advierte de que las cuentas quedan «marcadas automáticamente para aprobación con el fin de impedir que se registren spammers, algo frecuente cuando te registras mediante Tor o una VPN», y la activación llega en un plazo de 48 horas. La ayuda de Proton es más directa: a quien «usa el navegador Tor» es más probable que solo se le ofrezca verificación por correo o SMS.
La segunda trampa es la recuperación, y se cierra meses después. Un proveedor que nunca pidió el teléfono al registrarte puede dejarte una sola vía de vuelta a una cuenta bloqueada. Si esa vía es un número añadido más tarde, el anonimato del primer día se acabó. Anota el código de recuperación, guárdalo sin conexión y no añadas un número «por si acaso». Para correspondencia puntual suele bastar un alias, y Brave ya integra alias de correo en el navegador.
Sin teléfono no significa anónimo
La demostración más clara la dio el propio Proton. Después de que las autoridades suizas le ordenaran recoger datos sobre la cuenta de un activista climático, la empresa explicó que había recibido «una orden jurídicamente vinculante de las autoridades suizas que estamos obligados a cumplir» y que «no había posibilidad de recurrir esta solicitud concreta». Su propia conclusión merece citarse entera: «Internet en general no es anónimo, y si infringes la ley suiza, a una empresa respetuosa con la ley como Proton Mail se la puede obligar legalmente a registrar tu dirección IP».
En esa historia no intervino ningún teléfono. A la cuenta se llegó por la red, no por el formulario de registro, y por eso la cuestión de las cabeceras y la del acceso por Tor pesan más que la del número. Proton mantiene un sitio onion exactamente por ese motivo; Tuta, Posteo y mailbox.org siguen el otro camino y quitan la IP antes de que salga el mensaje.
Es también el único punto donde una VPN cambia algo de verdad, y conviene decir qué. Sustituye la dirección que tu proveedor de correo ve al registrarte y al iniciar sesión, es decir, justo la que acabaría en un registro ordenado por un juez. No sustituye a un número, no abre un servicio que exige SMS y más bien ralentiza el alta, porque los rangos de VPN se tratan como riesgo de spam.
- Elige un servicio que no exija ni teléfono ni segundo buzón: Tuta en su plan gratuito, o Posteo y mailbox.org si puedes pagar de forma anónima
- Guarda el código de recuperación sin conexión antes de necesitarlo y no añadas después un teléfono a una cuenta privada
- Regístrate desde una red que no sea la de tu casa si el objetivo es que la dirección de alta no quede en los registros
- Mira las cabeceras de un mensaje que hayas enviado: si tu IP está ahí, el buzón no hace aquello por lo que lo elegiste
- Recuerda que el cifrado del contenido y el anonimato de la cuenta son dos promesas distintas, y la mayoría de servicios solo cumple la primera